Incendios forestales

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Se acerca el verano, y todos sabemos lo que conlleva: vacaciones, piscina, playa, días libres, etc. Pero también significa calor, en algunos sitios mucho calor, por lo que el riesgo de incendio es muy elevado. Muchas veces son inevitables, y otras veces interviene el ser humano, ya sea de forma voluntaria o involuntaria. Todos sabemos las consecuencias que puede tener un incendio, por eso tenemos que hacer todo lo posible para evitarlos.

Hay veces que los incendios se producen sin que intervenga el ser humano. Es más, hay ciertas especies de plantas que necesitan fuego para que sus semillas puedan germinar, incluso ciertos ecosistemas, como el mediterráneo, se autorregulan mediante los incendios, o al menos eso era antes.

La autorregulación del ecosistema mediterráneo consistía en pequeños incendios que servían para limpiar áreas con exceso de vegetación, dejar espacio y permitir que ciertas especies se reprodujeran. Para ello hacía falta un ciclo más o menos  regular de pequeños incendios relativamente frecuentes.

El origen de muchos incendios
El origen de muchos incendios

El problema es, como en muchos otros casos, la intervención humana. En áreas fuertemente modificadas es muy difícil determinar la gravedad de determinados incendios si no existieran esas modificaciones hechas por el ser humano. Está claro que si nadie interviene directa o indirectamente en un incendio, éste se produce de manera natural, pero puede que otros factores modifiquen la gravedad de los mismos, como por ejemplo el exceso de vegetación seca por falta de limpieza, o que haya mucha vegetación seca porque no hay agua suficiente en el subsuelo debido a la sobreexplotación de los acuíferos.

Vayamos al caso en el que el incendio haya sido provocado por la acción humana, en el que tenemos dos posibilidades: que el incendio haya sido fruto de una imprudencia, o que haya sido provocado deliberadamente. En caso de que haya sido provocado deliberadamente, la triste realidad es que no podemos controlar que alguien esté tan loco como para provocar semejante catástrofe, aunque en muchos casos se sospecha que estos incendios provocados tenían el objetivo de dejar terreno libre para la construcción. En el caso de estos incendios provocados ya entrará la ley, con mayor o menor acierto, con el objetivo de evitarlos en la medida de lo posible.

Donde sí podemos intervenir es en los incendios originados de manera involuntaria. Es típico el caso de un incendio provocado por un cigarrillo. En muchas ocasiones estos cigarrillos caen en las cunetas de las carreteras porque alguien las lanza sin apagar desde un coche. Sobra decir que esto no se debe hacer, pero para el que lo haga (y sea cazado), la DGT lo sanciona con 200 euros de multa y 4 puntos del carnet de conducir.

El fuego devora todo lo que encuentra a su paso
El fuego devora todo lo que encuentra a su paso

Otro caso típico de incendio imprudente es el de un grupo de excursionistas que va a pasar un día en el campo. Hasta ahí bien, pero llega la hora de comer, y en vez de llevarse unos bocadillos, deciden hacer una fogata o una barbacoa, y después de comer se van sin asegurarse de que han apagado el fuego correctamente. Pues esto es como una bomba de relojería, ya que es probable de que este fuego se extienda y desencadene un incendio bastante grave. De hecho en muchos sitios está prohibido hacer barbacoas y fogatas en las épocas más calurosas del año, lógicamente.

Eso sí, puede que vaya gente al campo y se lleve el bocadillo de casa. Puede que no haga ninguna barbacoa, pero también tiene que tener cuidado con lo que dejamos atrás. Muchos incendios también son provocados por el vidrio, que como sabéis tiene una gran capacidad de concentrar los rayos del sol en un punto, y el resto ya lo conocéis: fuego.

Con esto no os decimos que no vayáis al campo y os quedéis encerrados en casa, pero como todo en esta vida, debéis tener prudencia, no hacer fuego si no está permitido, y si lo está, tomad las precauciones necesarias, y por supuesto hay que recoger la basura que generemos, haya o no haya riesgo de incendio.

Después de un incendio, el panorama es desolador
Después de un incendio, el panorama es desolador

Y por supuesto, otra causa bastante común de los incendios: la quema de rastrojos. Es una imprudencia leve o grave, dependiendo de la situación, que constituye un delito debido a las consecuencias que puede tener esta acción, tan típica como peligrosa. Es algo que se ha hecho toda la vida y parece que hay agricultores que aun se resisten a dejar de hacerlo, pero constituye una grave amenaza para el medio ambiente.

Como veis, los incendios no son ninguna broma, y por supuesto los consejos sobre no hacer barbacoas o no tirar colillas de los coches no son sólo para el verano. Sólo queda decir que disfrutéis de los meses de verano que se avecinan, pero como siempre, con precaución si hacéis alguna excursión a zonas con riesgo de incendio.

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