Cuidado con lo que comes

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Este post no va de nutrición o dietética, aunque puede que en él haya algunas advertencias de cosas que no deberíamos comer con demasiada frecuencia. El motivo no es que estos alimentos nos vayan a hacer engordar, o hagan que nos suba el colesterol. El motivo es que al ingerir determinados alimentos, podamos estar ingiriendo determinadas sustancias que en pequeñas concentraciones no son tóxicas, pero que poco a poco se van acumulando en nuestro organismo ocasionándonos problemas de salud.

Lo que sucede con estas sustancias es que se nos van acumulando, o mejor dicho, bioacumulando. La bioacumulación es el proceso de acumulación de sustancias químicas en organismos vivos de forma que estos alcanzan mayores concentraciones que las concentraciones que nos encontramos en el medio ambiente o en los alimentos, que se quedan en los seres vivos, entre los que los seres humanos estamos incluidos, porque nuestro organismo es incapaz de eliminarlos.

Para que haya bioacumulación, tiene que haber bioacumuladores, que son organismos vivos que tienen la capacidad de absorber del ambiente determinadas sustancias y almacenarlas en el interior de sus tejidos sin eliminarlas mediante procesos metabólicos. Este tipo de organismos resultan muy útiles porque resultan muy útiles como bioindicadores, de manera que sirven para medir el grado de contaminación de los ecosistemas, analizando la presencia de metales pesados, hidrocarburos, otras sustancias tóxicas e incluso sustancias radiactivas.

Paso 1. Vertemos contaminantes al medio y los seres vivos al alimentarse absorben parte de los contaminantes y los bioacumulan
Paso 1. Vertemos contaminantes al medio y los seres vivos al alimentarse absorben parte de los contaminantes y los bioacumulan

Esto es muy útil para medir el grado de contaminación de ciertos ecosistemas, y para ello se utilizan como organismos bioindicadores líquenes y musgos, y en algunos casos plantas y microorganismos. La característica de estos organismos que actúan como bioindicadores, es que son muy sensibles a ciertas sustancias aunque la concentración de las mismas sean muy bajas, por lo que sirven de aviso cuando una sustancia contaminante está  llegando a un ecosistema en concreto, de manera que se pueden tomar medidas antes de que la concentración del mismo sea mayor y se pueda producir un desastre.

El problema es que como hay organismos, que como ya hemos dicho acumulan ciertas sustancias, tarde o temprano acabarán en nosotros, y de una manera muy sencilla, a través de la comida, y los contaminantes que ingerimos a través de los alimentos los vamos bioacumulando.

Otro problema es que cuanto más arriba esté un organismo dentro de la red trófica, más contaminantes acumula, lo que se conoce como biomagnificación. Esto os lo voy a explicar con un ejemplo. Un pez pequeño absorbe a través de su alimentación cierto contaminante, y este pez pequeño es el alimento de un pez más grande. El problema es que el pez grande necesita 10 peces pequeños al día para sobrevivir, por lo que el pez grande cada día acumula en su organismo la cantidad de contaminante de 10 peces pequeños.

Paso 2. Los peces pequeños que ya han absorbido el contaminante son la comida del pez grande, que a su vez va a absorber y acumular esos contaminantes
Paso 2. Los peces pequeños que ya han absorbido el contaminante son la comida del pez grande, que a su vez va a absorber y acumular esos contaminantes

Al cabo de 30 días, el pez grande ha comido 300 peces pequeños, por lo que transcurrido este periodo de tiempo ha acumulado la cantidad de contaminante de estos 300 pececillos. Pues 30 días después y 300 pececillos que acabaron en su sistema digestivo, llega un barco pesquero, y captura peces grandes para consumo humano. Pues la persona que se coma ese pez grande, estará ingiriendo el contaminante de los 300 pececillos pequeños que nuestra cena se comió durante su corta vida.

Pues bien, eso es la biomagnificación, en un momento nos hemos comido los contaminantes de 300 pececillos. Ahora imaginamos que nos han dicho que comer ese pescado es muy saludable, y lo tomamos 3 veces por semana. A un promedio de 4 semanas al mes, nos comemos 12 peces grandes mensuales, que si lo multiplicamos por 300, que son los pececillos que se come nuestra cena, nos da que hemos acumulado en el organismo el contaminante de 3600 peces pequeños. Imaginaos al cabo de un año o incluso periodos de tiempo más largos.

Paso 3. Nos comemos al pez grande, bioacumulando los contaminantes en nuestro organismo
Paso 3. Nos comemos al pez grande, bioacumulando los contaminantes en nuestro organismo

El problema de estos contaminantes que se van bioacumulando es que en muchos casos no conocemos los efectos a largo plazo. En toxicología se conocen muy bien las dosis letales de ciertos elementos, pero cuando nos metemos en periodos largos de tiempo, es muy difícil determinar cómo nos va a afectar en un periodo largo, por ejemplo 20 años, el ingerir diariamente o semanalmente una sustancia en concentraciones ínfimas, pero que poco a poco se va acumulando en nuestros tejidos.

Este es otro ejemplo más de que lo que hacemos los seres humanos, tarde o temprano nos acabará afectando, porque esos pececillos que nadan en el mar no absorberían contaminantes si éstos no se vertieran, y en la mayoría de los casos no se vierten solos, interviene el ser humano. Es algo así como un efecto boomerang, lanzamos los contaminantes lo más lejos posible creyendo que no los volveremos a ver, pero parte pueden volver a nosotros en forma de alimento.

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