Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia

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Cambiamos totalmente de ambiente en el Parque Nacional de hoy. Cambiamos el sur de Andalucía por el norte de Galicia, y la alta montaña del Parque Nacional de Sierra Nevada por las islas y el fondo marino del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia.

Situado en las rías Baixas, en las provincias de A Coruña y Pontevedra, está conformado por cuatro archipiélagos, entre la ría de Arousa y la ría de Vigo: el archipiélago de las Cíes, el de Ons, el de Sálvora y el de Cortegada. Fue declarado como Parque Nacional en 2002, a través de la Ley 15/2002, de 1 de julio, por la que se declara el Parque Nacional marítimo-terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, pero todo empezó en 1980 con la declaración de las Islas Cíes como Parque Natural.

Cuenta con unas dimensiones de 8.480 hectáreas, de las que 7.285 hectáreas son marítimas, y las 1.195 hectáreas restantes son terrestres, aunque se espera que aumente la extensión ya que la isla de Tambo y las islas Sisargas aspiran a incorporarse al parque. También son Zona de Especial Protección para las Aves, gracias a las Islas Cíes, que lo es desde 1988 y a las islas de Ons, desde 2001, y Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), gracias a las Islas Cíes (otra vez), a las islas de Ons (otra que se repite) y al archipiélago de Sálvora.

Mapa del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia
Mapa del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia

Su cota mínima lógicamente es de 0 metros sobre el nivel del mar, y la máxima es de 174 metros, y su profundidad máxima del fondo marino es de 70 metros. Su clima es atlántico, y como no podía ser de otra manera, muy húmedo, y para llegar tenemos que coger barcos turísticos desde varios puntos de la costa, preferiblemente entre Semana Santa y septiembre, la temporada óptima de visita.

La flora del parque está compuesta mayoritariamente por diferentes tipos de matorrales y de pastizales salados atlánticos. La especie dominante es el tojo, y también hay jaras, endrinos, retamas y madreselvas. En las zonas más áridas, como las dunas y los acantilados, la flora está adaptada a condiciones extremas, como la armería, que está en peligro de extinción, las camariñas, la escoba mansa, y la esparraguera. Estas dos últimas están en peligro de extinción debido a la presión turística (presión en el sentido más literal, debido al pisoteo de los bañistas).

Existen áreas boscosas, pero las especies forestales autóctonas han sido sustituidas por otras foráneas, como el eucaliptus, los pinos marítimo y de Monterrey, y las acacias. Entre las acacias, la especie más invasiva es la Acacia melonoxilon, que los cuidadores del parque deben cortar de raíz para evitar su propagación descontrolada. La principal especie autóctona, la encina (Quercus pirenaica), se ha visto reducida a un papel testimonial. Cabe destacar que en la isla de Cortegada se cuenta con el bosque de laurel más extenso de la Península.

Gaviota sombría, que tiene una de las pocas colonias de cría en España en las Islas Atlánticas. Fotografía del CENEAM-MMA
Gaviota sombría, que tiene una de las pocas colonias de cría en España en las Islas Atlánticas. Fotografía del CENEAM-MMA

Como buena ZEPA, la mayor riqueza faunística de las islas del parque son las aves, que representan el 80 % de los vertebrados terrestres censados. Las poblaciones más importantes de aves residentes son la gaviota argéntea, la gaviota patiamarilla, la gaviota sombría, el paíño común, el cormorán moñudo, y rapaces como el halcón peregrino, el azor y el cernícalo vulgar.

Los vertebrados más frecuentes son el conejo, introducido en las islas por el hombre, la lagartija ibérica y el eslizón ibérico, o eslizón de los cinco dedos. Por último, resulta curioso que en la isla de Sálvora haya poblaciones de caballos salvajes y ciervos.

El fondo marino de las islas atlánticas merece mención aparte por su gran riqueza biológica. Las corrientes frías oceánicas van cargadas de nutrientes que afloran al acercarse a la costa por la acción de los vientos. Hay que sumar las corrientes de agua dulce aportada por las rías en marea baja, que crean un riquísimo ecosistema.

Los fondos marinos del Parque Nacional albergan una gran diversidad animal. Fotografía del CENEAM-MMA
Los fondos marinos del Parque Nacional albergan una gran diversidad animal. Fotografía del CENEAM-MMA

Hay extensos bosques de algas, con más de 200 especies catalogadas. Entre los invertebrados hay todo tipo de moluscos como el mejillón, la almeja, el berberecho o la vieira, crustáceos como el percebe, el centollo, la nécora, la langosta, el bogavante, gambas o cigalas, equinodermos como los caballos de mar o las estrellas de mar, y como no podía ser de otra manera en tierras gallegas, o mejor dicho aguas gallegas, el pulpo. También cuenta con una gran variedad de peces, y se pueden avistar mamíferos marinos como delfines mulares o ballenas piloto.

Hasta aquí el post, espero que os haya gustado y os hayan entrado ganas de coger abrigo y paraguas y visitar este Parque Nacional.

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