El accidente de Chernobyl

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El accidente de la central nuclear Vladimir Ilich Lenin, a 18 km de la ciudad de Chernobyl, es considerado, junto con el accidente de la central nuclear de Fukushima, el accidente nuclear más grave, además de ser uno de los mayores desastres medioambientales de la historia.

El accidente se produjo el 26 de abril de 1986 en la central situada a 18 km de Chernobyl, en la actual Ucrania, que en el momento del accidente formaba parte de la extinta Unión Soviética. Este es un dato muy relevante, ya que debido al hermetismo de Moscú en plena Guerra Fría, las primeras noticias del accidente no vinieron de las autoridades soviéticas, vinieron de Suecia, donde el 27 de abril se encontraron partículas radiactivas en la ropa de los trabajadores de la central nuclear de Forsmark, situada a 1100 km de la central nuclear de Chernobyl.

El accidente fue el resultado de una prueba que realizaron los ingenieros con el objetivo de aumentar la seguridad del reactor, para lo cual debían averiguar durante cuánto tiempo continuaría generando energía eléctrica la turbina de vapor después de la pérdida de suministro de energía eléctrica principal del reactor. En caso de corte, las bombas refrigerantes de emergencia requerían un mínimo de potencia para ponerse en marcha, y los técnicos desconocían si, una vez cortada la afluencia de vapor, la inercia de la turbina podía mantener la bomba funcionando.

Estado en el que quedó la central tras el accidente
Estado en el que quedó la central tras el accidente

Durante el experimento, los técnicos no querían detener la reacción en cadena del reactor. Con el reactor en marcha, y los sistemas de detección desconectados, el reactor experimentó una subida de potencia tan rápida que los técnicos no pudieron detectarla a tiempo. Cuando se dieron cuenta de que algo iba mal, ya era demasiado tarde. Aunque intentaron evitar la catástrofe, se produjo una explosión causada por la formación de una nube de hidrógeno dentro del núcleo, que hizo volar el techo de 1.200 toneladas del reactor, provocando un incendio en la planta y una gigantesca emisión de productos de fisión a la atmósfera.

La explosión provocó 31 muertos de manera inmediata, y alrededor de 135.000 tuvieron que ser evacuadas de los 155.000 km2 afectados, permaneciendo extensas áreas deshabitadas durante años. No sólo afectó a la zona de Chernobyl. La radiación se extendió por la mayor parte de Europa, donde los índices de radiactividad se mantuvieron en niveles peligrosos durante varios días.

Mapa que muestra los niveles de radiación en Europa una semana después del accidente. Las unidades son múltiplos de los niveles habituales
Mapa que muestra los niveles de radiación en Europa una semana después del accidente. Las unidades son múltiplos de los niveles habituales

El accidente tuvo terribles consecuencias en el medio ambiente y en los habitantes del entorno de la central, que en muchos casos se ven a largo plazo. Debido a la radiación, se ha demostrado una mayor incidencia en los casos de cáncer, como por ejemplo el de tiroides. Otra de las terribles consecuencias son las malformaciones en hijos de personas expuestas al accidente, incluso abortos.

Por supuesto la flora y la fauna se vieron afectadas, con un aumento en la mortalidad y pérdida de capacidad reproductiva en un radio de unos 30 km alrededor del reactor. Debido a que se estableció una zona de exclusión, todos los seres humanos fueron evacuados. Dentro de esa zona de exclusión, y gracias a la ausencia de los humanos, ha florecido la vida salvaje, incluso de especies que antes no habitaban la zona.

Eso sí, los seres vivos que habitan la zona de exclusión están contaminados por la radiación, y lo seguirán estando durante mucho tiempo. Es posible que con el tiempo se vayan adaptando y que para estas poblaciones sea su “entorno natural”, pero es un entorno que nunca debería haberse dado. Incluso Bielorrusia ya ha declarado una reserva natural en la zona, y en Ucrania existe una propuesta similar.

Valla de la zona de exclusión. Será mejor hacer caso de las señales
Valla de la zona de exclusión. Será mejor hacer caso de las señales

Tras un accidente de estas características, es muy difícil saber el número de víctimas. Se pueden saber (y se saben) las que murieron en la explosión del reactor, por ejemplo. Pero es una catástrofe que mata poco a poco. Es complicado saber qué casos de cáncer son resultado directo o indirecto del accidente. Podemos contar también las malformaciones o abortos, pero una vez más no podemos saber con certeza (aunque si se puede sospechar) de que sean consecuencias de la radiación.

En cualquier caso, la energía nuclear no es ninguna broma, y la mejor manera de evitar estos accidentes es dejar de utilizar centrales nucleares para generar energía, y apostar por energías renovables.

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