Desperdicio de alimentos (II): países desarrollados

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En el post anterior hablamos del desperdicio de alimentos en los países en vías de desarrollo. Cuando hablamos de desperdicio de alimentos se nos viene a la cabeza el derroche de los países desarrollados, que es lo que vamos a ver a continuación, pero como vimos, en los países subdesarrollados también se desperdician alimentos, aunque por causas completamente distintas.

En los países desarrollados, la producción de alimentos no tiene problemas para generar alimentos suficientes para todos, incluso genera excedentes, y ahí llega el problema, en el exceso.

Todo se hace en exceso: se cultiva en exceso, se cría en exceso, se compra en exceso. Desde la producción de alimentos la palabra clave es exceso. En los países industrializados se tienen todos los medios necesarios para producir los alimentos necesarios: pesticidas, fertilizantes, maquinaria, y lo más importante: dinero, que proporciona todo lo anterior.

Ya en los campos de cultivo vemos el primer desperdicio: los grandes productores comerciales plantan por norma general un 10 % más de lo necesario, y muchos agricultores dejan sin recolectar parcelas enteras por miedo a saturar el mercado y hundir los precios. Los avances tecnológicos permiten producir los alimentos necesarios, e incluso alimentos de sobra, pero también fomenta el desperdicio.

Cuando llega la comida al supermercado se continúa con el desperdicio. En los supermercados la tendencia es encargar más productos de los necesarios por miedo a quedarse sin stock, y el resto lo tiran. Esto lo pagamos los consumidores, ya que en el precio de los productos está incluido el coste de lo que los supermercados acaban tirando.

Productos desechados en un supermercado por tener el envase estropeado, pero que están en perfectas condiciones
Productos desechados en un supermercado por tener el envase estropeado, pero que están en perfectas condiciones

Gran parte de este desperdicio viene por las fechas de caducidad y fechas de consumo preferente. Los supermercados, al comprar más producto del necesario, forzosamente tendrán que retirar muchos porque la ley no permite vender alimentos cuando faltan determinados días para su caducidad, a pesar de ser perfectamente válidos. También se tiran alimentos en perfecto estado simplemente porque el envase no está en perfectas condiciones. Puede haber casos en los que un bote golpeado sirva para retirarlo, a pesar de que el alimento no esté afectado.

Un caso curioso respecto a la retirada de envases es el de los huevos. Un simple huevo roto en un cartón era suficiente para retirarlo entero (un huevo roto puede hacer que se retiren 11 huevos sanos, en el caso de que el envase sea de 12). Esto es debido a la estricta normativa sobre la Legionella. Sin embargo, la cadena estadounidense de supermercados Walmart, que antes desechaba todo el envase si detectaba un huevo roto, ha empezado a reemplazar únicamente ese huevo, conservando el resto. Según Walmart, si esta medida se implantara en todo Estados Unidos, se rescatarían unos 5.000 millones de huevos al año.

Y ahora le toca el turno a los consumidores, aunque parte de culpa es de los sitios donde vamos a comprar. Lo ideal es hacer una lista de la compra antes de acudir al mercado, supermercado o hipemercado al que acudamos a comprar, y lo más importante: ceñirnos a ella, de lo contrario corremos el riesgo de comprar cosas de más y cosas que no necesitamos, y como algo nos va a sobrar, acabará olvidado, estropeándose, y finalmente en la basura. Muchas veces esto sucede porque llegamos al supermercado y nos bombardean con ofertas de 2×1, 3×2, la segunda unidad a mitad de precio, etc., y picamos. Es como una espiral de consumo y despilfarro de alimentos: voy sin lista, compro de memoria, compro algo que me gusta, veo una oferta, llevo el carro lleno y todavía no he comprado lo que necesito. El mismo resultado de antes, comida que nos caduca o se nos estropea y a la basura.

Carro de la compra rebosante. ¿Cuánto acabará en la basura?
Carro de la compra rebosante. ¿Cuánto acabará en la basura?

También puede pasar que llegamos a casa, y milagrosamente hemos seguido la lista (que por una vez) hemos hecho, pero no calculamos bien la cantidad de comida que tenemos que hacer. Somos 4 en casa y cocinamos para 8, metemos lo que sobra en una tartera (tupper para los modernos) y ahí lo dejamos. Se nos olvida en la nevera, y no es que lo tiremos tres días después, que seguramente ya no se pueda comer, le salen patas y cuando abrimos la nevera cuando lleva 4 o 5 días después, sale corriendo y se tira al cubo de la basura. En algunos casos, sacamos el chef que llevamos dentro, pero nuestras habilidades culinarias son las que son, y alimentos perfectamente válidos acaban en la basura porque hemos hecho un exquisito plato con base de carbón.

Y por último, otra de las claves del desperdicio de comida en los países desarrollados: la restauración. En los restaurantes, hoteles, servicios de catering y demás negocios similares se suele tirar mucha comida. Un caso llamativo es el de los buffets libres, en los que la gente cuando va parece que lleva un mes sin comer y hace montañas de comida en los platos, de la que finalmente dejará gran parte, que acabarán en el cubo (espero que de orgánico), así como toda la comida cocinada que no se consume en el día.

Empleado de un restaurante poniendo sobras de comida en un recipiente para llevar
Empleado de un restaurante poniendo sobras de comida en un recipiente para llevar

Para reducir este derroche en los restaurantes habría dos opciones. Una sería reducir el tamaño de los platos, ya que mucha gente se deja parte de la comida. En el caso de que los platos sigan siendo igual de bestias es pedir que te pongan las sobras para llevártelas a casa. En algunos países es una medida bastante común, pero en España no estamos muy acostumbrados a hacerlo, incluso a veces está mal visto.

En porcentajes, en Europa se desperdician al año alrededor de 89 millones de toneladas de alimentos (7,7 millones de toneladas en España). El 42 % se desperdicia en los hogares, el 39 % en los procesos de fabricación, el 5 % en la distribución, y el 14 % los servicios de restauración y catering. Como vemos, nos queda mucho camino por recorrer. El punto positivo es que el margen de mejora es muy amplio.

Si queréis informaros más sobre el tema, podéis ver el reportaje “Fecha de caducidad”, del programa Equipo de Investigación de La Sexta, en el que se habla del desperdicio de alimentos en España (es necesario registrarse para poder verlo).

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