Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera

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Tras ir a La Gomera el mes pasado y visitar el Parque Nacional de Garajonay, seguimos nuestra ruta de Parques Nacionales y cambiamos de archipiélago. Volamos a las Islas Baleares, al Parque Nacional Maítimo-Terestre del Archipiélago de Cabrera.

Fue el décimo Parque Nacional declarado en España (de los 15 de los que consta la red actualmente), y lo es desde 1991 tras la publicación de Ley 14/1991, de 29 de abril, de Creación del Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera, en los que se protege una superficie de 10.021 hectáreas, conformadas por un archipiélago y su entorno marino. El archipiélago está formado por 18 islotes e islas, y las principales son Cabrera y Conillera. Su cota mínima es 0 metros sobre el nivel del mar (lógicamente) y la máxima es de 118 metros. Como también incluye el entorno marino, su profundidad máxima es de 112 metros. Podemos visitarlo durante todo el año, y ya que parte está bajo el agua, podemos practicar buceo.

Además de ser Parque Nacional, también es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), por lo que está incluido en la Red Natura 2000, También tiene la categoría de Zona Especialmente Protegida de Importancia para el Mediterráneo (ZEPIM) del protocolo de áreas marinas protegidas del Convenio de Barcelona para la protección del Mar Mediterráneo.

Mapa del Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera
Mapa del Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera

El archipiélago que forma el Parque, al igual que el resto del archipiélago balear (excepto Menorca), forma parte del sistema Penibético, y tiene una composición de calizas terciarias, de tipo margas y dolomías. De hecho es una prolongación de la sierra de Llevant mallorquina, y su composición geológica es idéntica.

También las islas han sufrido dos procesos erosivos: por un lado, el agua de lluvia ha ido filtrándose por el terreno calizo, el cual se ha ido desgastando y se han creado cuevas y lagos subterráneos en un proceso de karstificación. Por otro lado, el agua de mar ha ido erosionando el litoral modificando su perfil creando calas, cuevas y acantilados espectaculares, como el Na Picamosques, de 172 metros.

Con un clima mediterráneo, con veranos cálidos y secos e inviernos suaves, y escasas precipitaciones, además de vientos dominantes de levante y de poniente que aportan un grado elevado de salinidad, el paisaje también es típicamente mediterráneo, con formaciones de maquis y garriga que incluyen acebuches, lentiscos, sabinas y pinares. También hay endemismos del archipiélago balear como el astrágalo de las Baleares, el aladierno, la rotgeta, el boj balear, y la única especie endémica del parque, el hipérico balear.

Islas e islotes que conforman el parque, que estuvieron unidos a Mallorca hasta hace unos miles de años. Fotografía del CENEAM-MMA
Islas e islotes que conforman el parque, que estuvieron unidos a Mallorca hasta hace unos miles de años. Fotografía del CENEAM-MMA

En cuanto a la flora marina, viene determinada por la ausencia de torrentes en el archipiélago, y por tanto a la ausencia de depósitos sedimentarios arrastrados hasta el mar. Por este motivo las aguas son muy transparentes, permitiendo la vida a profundidades  impensables en otras zonas costeras. Han sido catalogadas 160 especies vegetales marinas, de las que la mayoría son algas.

Mención especial merece la posidonia, que no es un alga, sino una planta fanerógama con raíces, tallo y hojas, que florece en otoño y produce frutos. Su presencia es fundamental, ya que producen gran cantidad de oxígeno, sus raíces protegen los fondos arenosos contra las corrientes marinas y proporciona refugio para el hábitat y la reproducción de numerosas especies de animales marinos. Actualmente la posidonia está en recesión debido a la contaminación, la pesca de arrastre, el fondeo de las naves de recreo y la introducción de otras algas foráneas que ocupan su espacio ecológico.

Respecto a la fauna, las aves constituyen gran parte de la riqueza  del archipiélago. Sus acantilados son perfectos para la nidificación de aves marinas como la pardela cenicienta, la pardela chifoneta, el águila pescadora, el paíño europeo, el cormorán monudo, la gaviota argéntea y rapaces terrestres como el halcón de Eleonor. Los reptiles están representados por la lagartija balear, que tiene diez subespecies en otros tantos islotes, la salamanquesa y el draguet.

El ecosistema creado por las algas y las posidonias oceánicas potencia la presencia de algunos animales marinos, pero compite con otros, como los corales o las actinias, que comparten y compiten por el mismo espacio vital.

Ejemplar de delfín mular (Tursipos truncatus). Fotografía del CENEAM-MMA
Ejemplar de delfín mular (Tursipos truncatus). Fotografía del CENEAM-MMA

El parque es un paraíso para los submarinistas, ya que se pueden observar hasta 500 especies de vertebrados y 1000 de invertebrados: pulpos, meros, tortugas bobas, tortugas laúd, salmonetes, morenas, brótolas, serviolas, corvillos, castañuelas, doncellas, caballitos de mar, y animales más grandes, como el delfín o el calderón.

Pues aquí tenéis descrito, aunque a grandes rasgos, el Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera. No os cuento más, porque así tenéis excusa para ir.

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