El ser humano y la degradación del medio

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¿Somos menos respetuosos con el medio ambiente ahora que hace 500, 1000 o 2000 años? Podría parecer que esto es así, y que la presencia del ser humano era inocua para la Tierra y para el resto de seres vivos hace unos cuantos siglos. Es cierto que el impacto ambiental producido por el ser humano antes de la Revolución Industrial, pero esto no quiere decir que no se perjudicara al medio.

El impacto que genera el ser humano en la Tierra depende principalmente del número de habitantes y de la tecnología disponible. Por ejemplo, hacia el año 1500, cuando la población mundial se estimaba en unos 500 millones de personas, y el desarrollo tecnológico era muy bajo, la Tierra era capaz de asimilar en gran parte los impactos ambientales que generaba la humanidad.

La típica imagen de la Revolución Industrial que se nos viene a la cabeza: muchas chimeneas humeantes contaminando la atmósfera
La típica imagen de la Revolución Industrial que se nos viene a la cabeza: muchas chimeneas humeantes contaminando la atmósfera

A partir de la Revolución Industrial la cosa cambió. Los avances tecnológicos permitieron una mejora en las condiciones de vida que se tradujeron en un aumento de la población, pero estos avances empezaban a utilizar combustibles fósiles (carbón), que eran (y siguen siendo) contaminantes, así como el resto de actividades humanas, que al aumentar en número empezaban a comprometer la capacidad de recuperación del entorno respecto a los impactos generados por las actividades humanas.

Ahora que somos más de 7000 millones de habitantes y hemos adquirido un alto grado de desarrollo tecnológico, nuestra huella en el planeta ha aumentado tanto, que su capacidad para absorber todos estos impactos ha sido superada con creces, por lo que estamos agotando los recursos y deteriorando el medio a un ritmo sin precedentes, con unas consecuencias nefastas, sobre todo para el ser humano, si no intentamos solucionarlo.

Pero cuando hablamos de contaminación, residuos, agotamiento de recursos y otros problemas, parece que la civilización occidental (Europa y Norteamérica) es la única culpable. Es cierto que a partir de la Revolución Industrial la huella del ser humano en el medio ambiente ha sido mayor y más dañina, y las mejoras tecnológicas y los avances en la producción de alimentos han hecho que las condiciones de vida mejoren espectacularmente, aumentando la población mundial hasta cifras sin precedentes, por lo que además de aumentar la población, aumente el impacto ambiental generado por persona.

Si seguimos así, la Tierra es como una bomba apunto de explotar
Si seguimos así, la Tierra es como una bomba apunto de explotar

Es como si el ser humano haya empezado a contaminar el medio a partir del siglo XVIII, cuando comenzó la Revolución Industrial, y que el siglo XX, y lo que llevamos de XXI hayan sido los siglos de la contaminación y la destrucción del entorno, pero esto no es así, como dije antes, es cuestión de población, tecnología disponible y también de limitación de recursos.

Un ejemplo es la Isla de Pascua, en la que sus habitantes acabaron con sus recursos, lo que les llevó al colapso. Por supuesto la isla tiene una superficie limitada (163,6 km2), y está en medio del Océano Pacífico, lo que hace que la limitación de recursos se vea agravada por su aislamiento, pero es un ejemplo a pequeña escala de lo que nos puede pasar a nosotros: la Tierra, aunque nos parezca muy grande, también tiene recursos limitados, y como cada vez somos más y demandamos más recursos, podemos provocar un colapso a nivel mundial.

No se puede hablar de la Isla de Pascua sin poner una imagen de los Moais, aunque no tengan nada que ver del tema
No se puede hablar de la Isla de Pascua sin poner una imagen de los Moais, aunque no tengan nada que ver del tema

Con el ejemplo de la Isla de Pascua vemos que el deterioro del medio ambiente no es algo nuevo, si no que de alguna manera forma parte del ser humano. Aunque seamos más y generemos un mayor impacto ambiental por persona debido a nuestro nivel de vida y a la tecnología disponible, tenemos una gran ventaja: somos conscientes del daño que hacemos a la Tierra, y tenemos la oportunidad de solucionarlo. Sólo queda poner voluntad y actuar.

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