El tiempo está loco

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¿No os parece que el verano se está alargando demasiado? Estamos a 4 de noviembre y seguro que alguno todavía no ha sacado ni el abrigo (a no ser que vivas muy al norte o en la sierra). Pero seguro que en Madrid capital y alrededores  aún no has usado el abrigo más gordo que tienes en el armario, y con una cazadora ligera vas sobrado, incluso a veces la llevas en la mano.

Y no es cosa de este año, parece que desde los últimos años el verano se ha ido alargando poco a poco. Antes, a principios de septiembre empezaba a refrescar aunque todavía era verano. Llegaba el día 21 y nos despedíamos de la manga corta y empezábamos a buscar la ropa de invierno, aunque a finales de septiembre teníamos unos días de tregua con el veranillo de San Miguel.

No es el mes de agosto. Es Gijón el 19 de octubre
No es el mes de agosto. Es Gijón el 19 de octubre

Parece que este año se ha alargado más de la cuenta, hemos juntado el verano con el veranillo, y hemos tenido un mes de octubre que, aparte de tener unos cuantos días de necesaria lluvia, no nos han recordado que ya estamos en otoño, si no fuera porque caía alguna que otra hoja de los árboles, pero poco más.

Aunque este año el verano se haya alargado demasiado, no es una cosa nueva, aunque este año si que ha sido bastante más exagerado. Llevamos toda la vida escuchando a nuestros padres o abuelos que cuando ellos eran jóvenes los inviernos eran más fríos, llovía más, nevaba más, etc. En resumen, que el clima está cambiando. Creemos que ha sido un cambio gradual, pero no es así. Geológicamente, el cambio ha sido de la noche a la mañana, ya que los patrones climáticos cambian muy lentamente, y estos cambios los hemos visto en un periodo de unos 50 o 60 años.

Lluvia suave en Madrid. Esperemos que siga así, y no veamos ríos por las calles de la capital
Lluvia suave en Madrid. Esperemos que siga así, y no veamos ríos por las calles de la capital

Nos puede parecer que es bueno. De hecho el tiempo que hemos tenido durante la mayoría del mes de octubre han sido bastante agradables, ya que no ha hecho el calor sofocante del verano, y tampoco ha hecho frío ni ha llovido demasiado, salvo algunos días, por lo que salir a la calle ha sido bastante cómodo.

Sin embargo, son cambios que han sucedido demasiado rápido, por lo que tienen consecuencias. Un claro ejemplo son las lluvias torrenciales que se están produciendo cada vez con más frecuencia. Que los periodos de lluvias y sequías existen es una realidad. Cada cierto tiempo hay unos años buenos en cuanto a lluvias, en los que los pantanos están bastante llenos y tenemos agua suficiente para nuestras necesidades, y otros años en los que la sequía aprieta y no tenemos tanta agua disponible.

Aunque existan años más lluviosos y años menos lluviosos, el caso es que más o menos siempre llueve lo mismo, con variaciones, lógicamente. Pero el problema está en los días que llueve al año. Antes llovía durante más días al año, y todo eran ventajas, porque teníamos el agua mejor repartida, la atmósfera se limpiaba (esto es importante sobre todo si vives en una gran ciudad), y las calles también se limpiaban.

No es un río, es Murcia inundada en septiembre
No es un río, es Murcia inundada en septiembre

Ahora podemos estar meses sin ver la lluvia, y de repente, en un día, cae tanta agua como caía antes durante esos meses en los que ahora no hemos  visto ni una sola nube. Al producirse unas precipitaciones tan fuertes en tan poco tiempo, se producen inundaciones como las que este año han azotado Murcia o Tenerife. Tanto tiempo sin llover hace que los sistemas de alcantarillado se colapsen, y las calles de las localidades afectadas parezcan ríos, causando daños y poniendo en peligro la vida de las personas, incluso en algunos casos hay víctimas.

En fin, todo este rollo del verano que se alarga es un ejemplo para explicar que como ya sabemos algo está cambiando. El planeta está cambiando muy rápido y es gran parte culpa nuestra. Estamos provocando que la temperatura de la Tierra aumente más rápido de lo que lo haría si no fuera por nosotros. Estamos alterando ecosistemas, dinámicas, patrones climáticos, y ya no está empezando a afectar, por eso el tiempo no está loco, al  tiempo lo estamos volviendo loco nosotros.

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