Parque Nacional de Garajonay

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Tras la visita del mes pasado al Parque Nacional de Timanfaya, hemos decidido quedarnos en las Islas Canarias, y nos desplazamos de una punta a otra del archipiélago, y vamos de Lanzarote a La Gomera para visitar el Parque Nacional de Garajonay.

Fue declarado Parque Nacional en 1981 tras la publicación de la Ley 3/1981, de 25 de marzo, de creación del Parque Nacional de Garajonay. No es la única figura de protección del parque, siendo también declarado Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO, y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Su extensión es de 3986 hectáreas, algo más del 10% de la superficie total de la isla, que cuenta con más espacios protegidos, el Parque Natural de Majona y el Parque Rural Valle Gran Rey. Su cota mínima de 650 metros, y la máxima de 1487 metros, el pico de Garajonay. Y como no, al estar en Canarias podemos visitarlo durante todo el año, y así disfrutar de sus ecosistemas, la laurisilva sobre domo insular, barrancos y pitones fonolíticos.

Mapa del Parque Nacional de Garajonay
Mapa del Parque Nacional de Garajonay

La diferencia entre La Gomera y las otras islas del archipiélago canario es que ésta no ha sufrido erupciones volcánicas desde el plioceno (periodo que abarca desde hace 5,2 millones de años hasta hace 1,6 millones de años), lo que permite el estudio de los fenómenos erosivos sobre un terreno volcánico en un largo periodo de tiempo. Lo que si pasa a veces es que la lava llega a llenar el cráter y al enfriarse se solidifica y se obtura. Esta capa exterior se va erosionando hasta desaparecer quedando al descubierto la columna de lava en forma de pitón, que es lo que se conoce como pitón fonolítico.

El clima de la isla es templado, con pocas oscilaciones térmicas y una temperatura media de 20 ºC. Estas características vienen determinadas por su situación en el Atlántico occidental, en el límite entre la zona  atlántica y tropical, viéndose afectada por los vientos alisios, cuya capa inferior es fresca y cargada de humedad, que se eleva al chocar con las formaciones montañosas hasta que la capa superior de los alisios, cálida y seca, la frena. Entonces se produce una inversión térmica que forma un mar de nubes entre los 900 y los 1500 metros, produciéndose el fenómeno llamado “lluvia horizontal”, que es una llovizna ligera que favorece la aparición de la laurisilva.

Las precipitaciones en forma de lluvia son de 600 a 800 mm anuales, aunque la condensación en el bosque, o criptoprecipitación, puede doblar las precipitaciones, creando una humedad atmosférica de entre el 75 y el 90%. Esto convierte el bosque de laurisilva en un eficaz acuífero del que manan fuentes y riachuelo.

Bosque de laurisilva en el Parque Nacional de Garajonay, uno de los pocos lugares donde aún podemos encontrarlo. Fotografía del CENEAM-MMA
Bosque de laurisilva en el Parque Nacional de Garajonay, uno de los pocos lugares donde aún podemos encontrarlo. Fotografía del CENEAM-MMA

El ecosistema del parque es una reliquia. Representa el paisaje que existía en la era terciaria en la cuenca mediterránea, donde desapareció durante el cuaternario (periodo que empezó hace 1,6 millones de años, y es en el que estamos ahora) debido a los cambios climáticos sucedidos durante el mismo (glaciaciones y periodos áridos). Actualmente solo queda bosque de laurisilva en las Canarias, Madeira, Azores y Cabo Verde.

La laurisilva es una formación boscosa de tipo subtropical siempre verde. Sus hojas favorecen la condensación de humedad del mar de nubes, provocando una lluvia de origen vegetal bajo cada árbol. Es un tipo de formación que necesita un alto grado de humedad para sobrevivir, y dándose solo entre los 400 y los 1500 metros. El bosque tiene una gran variedad de vegetación arbórea y arbustiva, y numerosas especies epífitas, especies que viven sobre otras plantas, como musgos y líquenes.

La masa boscosa es tan densa que muchas especies se han adaptado a la umbría, ya que impide el paso de luz, y se ha creado un suelo de un manto vegetal en putrefacción, el humus, de gran fertilidad. Han sido identificadas más de 400 especies vegetales, de las que 33 son endémicas de La Gomera, y 6 exclusivas del parque. Las especies más características son un tipo de laurel, el sauce, el tilo, el cedro, el acebiño, el madroño, la faya y el brezo.

Las especies que sólo viven en ecosistemas de laurisilva son la adelfa de monte, el saúco y el haya romana. Los principales endemismos son el tajinaste azul, un tipo de bejeque, el alfarrobo y el naranjo silvestre.

Paloma rabiche, una de las más representativas de la laurisilva. Fonoteca CENEAM
Paloma rabiche, una de las más representativas de la laurisilva. Fonoteca CENEAM

En cuanto a la fauna, no es tan variada en comparación con la flora. Los vertebrados están representados en su mayoría por aves, anidando en el parque 27 especies. Destacan la paloma turqué, la chocha perdiz y un tipo de petirrojo, el Erithachus rubecula microrhynchus, que sólo vive en La Gomera, La Palma y El Hierro. Las rapaces están representadas por el gavilán, el cernícalo y el aguililla. Sólo hay dos especies de reptil, que son endémicas, el lagarto gomero y el eslizón dorado, y una especie de anfibio, la ranita meridional. Gracias a los insectos viven tres especies de murciélagos. Los invertebrados (insectos, lombrices, gasterópodos,  arácnidos) si son ofrecen mucha diversidad que todavía no ha podido ser estudiada. Muchos de ellos son endémicos del parque.

Pues hasta aquí el Parque Nacional de Garajonay. Espero que os haya resultado interesante y tengáis ganas de viajar hasta las Islas Canarias (aunque eso no es difícil), y visitar los cuatro Parques Nacionales que podemos encontrar en estas maravillosas islas.

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