Basura espacial

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Ya hemos hablado de residuos en otros post, de la gran cantidad que generamos y de los progresos que estamos haciendo para intentar reducirlos y tratarlos correctamente, pero parece que la capacidad humana de generar basura supera la capacidad que tenemos para tratar de reducirlos y tratarlos, y hace tiempo que superó ciertos límites.

Se ve que no era suficiente con inundar de desechos el planeta. La Tierra se nos quedó pequeña, así que decidimos dar el salto al espacio para explorar. Pisamos la Luna, hemos enviado vehículos a Marte, sondas y satélites a Mercurio, Venus e incluso Titán, una de las lunas de Saturno, y en estos momentos estamos cruzando los límites del Sistema Solar con las sondas Voyager, y por supuesto, estamos ocupando la órbita terrestre con multitud de satélites que nos facilitan la vida (GPS, satélites meteorológicos, telecomunicaciones, etc.).

Pero esta labor de exploración tiene sus consecuencias. Como podéis adivinar por el título del post (tampoco lo he puesto muy difícil), es la basura, pero no como la que generamos en nuestros hogares. Es básicamente cualquier objeto creado por el hombre que ya no tiene utilidad y orbita la Tierra. También conocida como chatarra espacial, se compone de objetos bastante diversos, como grandes restos de cohetes y satélites fuera de uso, restos de explosiones, o pequeñas partículas de pintura o polvo.

Momento en el que se desprenden piezas de un cohete, generando basura espacial
Momento en el que se desprenden piezas de un cohete, generando basura espacial

Tras décadas de exploración espacial, y mientras se sigue lanzando un gran número de satélites que orbitan la Tierra, además de otros lanzamientos que tienen como destino otros planetas del Sistema Solar, los restos de estas misiones suponen ya un gran problema. Cada vez hay más objetos en órbita que desprenden restos, por lo que aumenta el riesgo de colisión de estos restos con satélites operativos.

El tamaño de estos objetos es muy diverso, desde muy grandes, como un satélite, a objetos muy pequeños, como motas de pintura o de polvo. Aunque en realidad el tamaño no es el problema cuando se produce una colisión, lo es la velocidad, es la mayor amenaza, ya que cualquier fragmento por pequeño que sea puede causar graves daños. Sin embargo el tamaño también es importante, ya que cuanto más grande puede reducirse el riesgo de impacto, ya que sería más fácil detectar y esquivar la amenaza.

Desde 1991 se han detectado al menos 3 colisiones en la órbita terrestre debido a la basura o chatarra espacial. Estos fragmentos a su vez aumentan la probabilidad de nuevas colisiones, por que los impactos generan más fragmentos susceptibles de provocar más colisiones. De hecho ya se han tenido que realizar maniobras para evitar posibles choques.

Situación de los restos que orbitan la Tierra
Situación de los restos que orbitan la Tierra

No debemos olvidar que en la órbita terrestre no hay sólo satélites, también hay seres humanos de forma permanente en la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), por lo que también hay vidas en peligro. Fue en la ISS donde se tuvieron que realizar las maniobras para evitar posibles choques. Además, la tripulación se vio obligada a realizar una evacuación de emergencia a las naves Soyuz que estaban acopladas a la ISS por culpa de chatarra espacial que afortunadamente pasaron a “sólo” 250 metros de la Estación.

No existe una cifra exacta de objetos considerados chatarra que orbitan la Tierra. Se estima que puede haber unos 50.000, pero en la actualidad hay catalogados unos 16.600 objetos, según el informe de la Oficina del Programa de la NASA de Restos Orbitales.

Es obvio que son necesarias unas medidas preventivas para tratar de reducir la basura espacial que se pueda generar en el futuro. También resulta evidente que es importante tener catalogados y localizados la mayor cantidad posible de restos que orbitan la Tierra, y por supuesto intentar “limpiar” la órbita terrestre de restos, aunque no parece que sea una tarea sencilla.

Evolución de la basura espacial desde los años sesenta hasta la actualidad
Evolución de la basura espacial desde los años sesenta hasta enero de 2009

Aunque la basura espacial no nos afecte directamente en nuestro día a día, al menos de momento (nos empezará a preocupar si se ve afectado un satélite de telecomunicaciones y no tengamos cobertura en el móvil, por ejemplo), debe servirnos para darnos cuenta de una vez de la capacidad infinita que tiene el ser humano de dejar huella en todos los lugares donde va o envía algo, ya que dejamos un rastro de desechos, ya sean los residuos sólidos urbanos que generamos en casa, los residuos industriales o los restos de satélites y cohetes que orbitan sobre nuestras cabezas.

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