Parque Nacional de las Tablas de Daimiel

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Para finales de agosto, siguiendo nuestra ruta de Parques Nacionales, viajamos a Castilla la Mancha, donde en los términos municipales de Daimiel y Villarrubia de los Ojos, provincia de Ciudad Real, se encuentra el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, nuestro próximo destino.

Fue declarado Parque Nacional el 28 de junio de 1973, a través del Decreto 1874/1973, publicado el 30 de junio de ese mismo año. En 1980 fue reclasificado con la publicación de la Ley 25/1980, de 3 de mayo, sobre reclasificación del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel. Asimismo, en enero de 2014 se publicó una resolución por la que se amplían los límites del parque por incorporación de terrenos colindantes al mismo. La superficie total del parque es de 1928 hectáreas. Además de ser Parque Nacional, las Tablas de Daimiel son también Reserva de la Biosfera, está incluido en el Convenio Ramsar, y es Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Además de ser un parque bastante pequeño en comparación con otros, es bastante llano, y está a una altura media de 606 metros sobre el nivel del mar (se encuentra en plena meseta). Su clima es continental seco, con inviernos muy fríos y veranos muy calurosos, es decir, más o menos como en Madrid pero en medio del campo. Esto permite que pueda visitarse durante todo el año, aunque en primavera pueden verse los pollos recién nacidos.

Mapa del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel
Mapa del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel

El parque está compuesto por humedales debido a la confluencia de los ríos Cigúela, que aporta agua salobre, y el Guadiana, que aporta, o mejor dicho aportaba, agua dulce. El humedal o humedales que forman el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel es lo que queda de los humedales que eran muy frecuentes en La Mancha hasta la década de los 60, cuando debido a una política hidráulica errónea casi se acaba con todos ellos.

La flora del parque viene determinada por el clima extremo de la llanura manchega (muy frío en invierno y muy caluroso en verano), el suelo (de turba o de limo), y la aportación de agua, que es estacional y que además tiene diferentes grados de salinidad. Otro factor muy importante es el humano, pero esto no sucede solo en este parque, sucede en casi todo el mundo.

Aún quedan formaciones de bosque de ribera en la zona del Guadiana, con mimbres, álamos blancos, álamos negros, zarzas y otros matorrales. A orillas del río Cigüela quedan formaciones de bosque mediterráneo, con encinas y monte bajo, y zonas de dehesa, con alcornoques y pastizales de gramíneas donde pastan las ovejas. Resultan fundamentales las algas. Sirven de bioindicador ya que no soportan la más mínima contaminación, y son el alimento de numerosas aves.

Otras plantas acuáticas o semiacuáticas comunes en el parque son la masiega, un junco que crece en los terrenos turbosos, la enea, que sirve para fabricar esterillas y sillas, el carrizo, una planta que es fácil de identificar por el plumero que la remata, y que es muy invasora, y actualmente está ocupando el terreno de la masiega.

Vista general del parque, Fotografía del CENEAM-MMA
Vista general del parque, Fotografía del CENEAM-MMA

En cuanto a la fauna, la más espectacular, que además sirve como reclamo para los visitantes, son las aves. Hay tres tipos de aves, las residentes, las nidificantes y las que hibernan. De las residentes destacan patos como el azulón, el ánade de friso, o garzas como el avetorillo común, somormujos como el zampullín común y el lavanco. Sólo habita una especie de rapaz durante todo el año, el aguilucho lagunero.

En cuanto a aves nidificantes, aquellas que sólo residen en el parque en primavera y verano, las más comunes son la cigüeña, de las que hay 3 variedades (común, blanca y negra), el porrón europeo, el pato colorado, y una gran variedad de garzas. Algunas de estas aves hacen migraciones a larga distancia para hibernar en África, como el carricero común, el carricero tordal o el archiberbe común.

A finales del verano llegan al parque las aves invernantes que proceden de Europa septentrional, y pasan el otoño y el invierno. Las más frecuentes son el aguilucho pálido, la grulla común, la garza real, la cerceta común, el ánade rabudo, el pato de cuchara, el avefría y la aguja colinegra.

Además de aves, hay otros animales en el parque. Los mamíferos que lo habitan son la marta y la rata de agua, como mamíferos acuáticos. Respecto a los terrestres encontramos jabalís, zorros, erizos, conejos y liebres. Los reptiles y anfibios son muy abundantes en el parque. Podemos encontrar serpientes como la culebra de collar, la viperina, la de escalera y la bastarda. También hay galápagos, como el europeo y el leproso, el lagarto ocelado y varias especies de ranas.

Peor lo tienen los peces y crustáceos, que se han visto diezmados por la introducción de especies foráneas, como la perca común, la gambusina o el cangrejo americano, que ha acabado con el cangrejo local. Por suerte aún quedan poblaciones autóctonas de cachuelos y carpas

Cigüeñuela común. Fotografía del CENEAM-MMA
Cigüeñuela común. Fotografía del CENEAM-MMA

Durante siglos Las Tablas han funcionado como una esponja, absorbiendo el agua que aportaban el Cigüela y el Guadiana, agua que era administrada a otros puntos cuando Las Tablas estaban saturadas. A pesar de ser Parque Nacional, los numerosos pozos que aparecieron rebajaron considerablemente el nivel freático, además de los regadíos y canalizaciones clandestinas para lagunas artificiales destinadas a la caza. Al bajar el nivel del agua, ha quedado al descubierto turba que, en contacto con el aire produce incendios, que amenazan con acabar con el ecosistema.

Actualmente se actúa para tratar de paliar la situación antes de que sea irreversible. El gobierno decidió intervenir a partir de 2009 adquiriendo terrenos para controlar la explotación de los acuíferos. Además, tras las abundantes lluvias de 2009 y 2010 el parque se volvió a inundar. Desde entonces el nivel del acuífero ha ido subiendo. Controlando las extracciones y si el clima es favorable, el parque se irá recuperando poco a poco, aunque la recuperación total todavía queda lejos.

Así que ya sabéis, si queréis visitar el parque daos prisa, ya que no se encuentra en su mejor momento, aunque poco a poco va a mejor, y recordad respetar el entorno y evitar los ruidos para no molestar a las aves, sobre todo en época de nidificación.

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