Parque Nacional de Doñana

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Sexta parada en nuestro viaje por los Parques Nacionales. Toca ir a Andalucía, a las provincias de Huelva, Cádiz y Sevilla, al que considero el Parque Nacional por excelencia de España, el más emblemático, el Parque Nacional de Doñana, situado en la desembocadura del río Guadalquivir.

Fue declarado Parque Nacional el 16 de octubre de 1969 a través de un decreto (publicado el 27 de octubre de ese mismo año). 9 años después, el 28 de diciembre de 1978 fue reclasificado, y el 6 de febrero de 2004 fue ampliado hasta las 54252 hectáreas que ocupa en la actualidad. Además posee otros grados de protección y distinciones debido a sus características.

Mapa del Parque Nacional de Doñana
Mapa del Parque Nacional de Doñana

Forma parte de la Red Natura 2000, una red de áreas naturales de alto valor ecológico a nivel de la Unión Europea, acorde a la Directiva Hábitats. En 1994 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Está dentro del Convenio de Ramsar, uno de los tratados internacionales más antiguos referidos al medio ambiente, ya que fue suscrito en 1971 y entró en vigor en 1975, y su finalidad es proteger los humedales como hábitat de aves acuáticas. Doñana fue el primer humedal en España adherido al convenio en 1982, y desde entonces ha ido añadiendo más humedales a su lista.

Por supuesto es también Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), ya que el mayor valor del parque son las aves, tanto residentes como migratorias que habitan en él debido a los humedales. Por si esto fuera poco también está incluida en la Carta europea de Turismo Sostenible, y posee la Q de Calidad Turística, la marca del turismo de calidad en España.

Cambiamos radicalmente de entorno respecto a los parques anteriores, caracterizados por la altitud. Las 54252 hectáreas de Doñana están a nivel del mar, y la cota más alta la marca la loma del Chocolate, que se eleva sólo 47 metros. Presenta dos ecosistemas muy particulares que marcan la identidad del parque, en los que puede albergar una gran cantidad de especies, por eso es tan valioso. Los ecosistemas presentes son un sistema lagunar y de marismas costeras, y dunas móviles y fijas (las dunas móviles no se pueden encontrar en ningún otro lugar de la Península Ibérica).

El viento de sudoeste va desplazando hacia las marismas las dunas a una velocidad de entre 2 y 6 metros al año, y son conocidas como dunas o corrales. Lo único que detiene su avance son los pinos. Según se van alejando de la costa, la influencia de los vientos atlánticos disminuye, las dunas se quedan fijas. Cuando son colonizadas por la vegetación, ya se quedan fijas definitivamente, y es lo que se conoce como cotos o monte bajo, el ecosistema más estable de Doñana.

Dunas y marismas, los dos ecosistemas del Parque Nacional de Doñana se encuentran. Fotografía del CENEAM-MMA
Dunas y marismas, los dos ecosistemas del Parque Nacional de Doñana se encuentran. Fotografía del CENEAM-MMA

El otro ecosistema de Doñana son las lagunas y las marismas. Las lagunas se reparten por toda la zona del coto, especialmente cerca de la costa, y contienen agua durante todo el año, y su tamaño, nivel y salinidad de sus aguas son muy variables. Las marismas ocupan el 30% de la superficie del parque, y sólo contienen agua la mitad del año, en invierno y primavera, convirtiéndose en un inmenso lago. Entre las marismas y los cotos podemos encontrar un ecosistema mixto, las veras.

La masa vegetal actual del parque es el resultado de la degradación paulatina del bosque que lo cubría, debido principalmente a la actividad humana. En el siglo XVIII se plantaron pinos masivamente en la desembocadura del Guadalquivir para la construcción de buques de la Armada. Hoy en día es prácticamente la única especie vegetal que vive en la zona de dunas móviles. Una barbaridad más actual (y bastante habitual en España) fue la plantación de eucaliptos durante el siglo XX por su rápido crecimiento y rentabilidad. Menos mal que alguien se dio cuenta de que impedía el crecimiento de especies autóctonas, por lo que se ha ido erradicando.

En los corrales crece una vegetación arbustiva formada por juntos, raras y pinos piñoneros. En el coto, el ecosistema más estable del parque, la cubierta vegetal está formada por bosque mediterráneo, con arbustos y herbáceas (brezo, romero, retama o jara blanca, entre otros), y agrupaciones de árboles como el alcornoque, el enebro, pino piñonero, madroños, sabinas y acebuches. En las marismas la vegetación depende del encharcamiento del terreno. En zonas no inundadas crece el almajo salado y el almajo dulce, en zonas de inundación estacional crece la castañuela y la manzanilla, y en zonas de agua corriente los carrizos y la enea.

Flamencos (Phoenicopterus ruber) en las marismas. Fotografía del CENEAM-MMA
Flamencos (Phoenicopterus ruber) en las marismas. Fotografía del CENEAM-MMA

En cuanto a la fauna, es evidente que la importancia del parque radica en los humedales, que constituyen el punto de nidificación preferido por las grandes rapaces, como el águila imperial, el águila culebrera y el águila calzada, aguiluchos, el alcotán, el milano o el halcón abejero. El mayor interés para los naturalistas es el ecosistema de marismas, debido a que en noviembre, cuando empiezan a inundarse, es el humedal ideal para la hibernación de miles de aves migratorias procedentes de Europa septentrional. Enumerar todas las aves que nidifican o viven permanentemente en Doñana llevaría mucho tiempo, pero destacan la cigüeña blanca, la cerceta pardilla, la garza imperial, los flamencos, y un largo etcétera. Por supuesto en las marismas hay una rica fauna acuática y anfibia, como la rana de San Antonio, el sapo de espuelas, la culebra bastarda o la tortuga de tierra.

Ejemplar de lince ibérico (Lynx pardinus) Fotografía del CENEAM-MMA
Ejemplar de lince ibérico (Lynx pardinus) Fotografía del CENEAM-MMA

Por supuesto no me olvido de los mamíferos, que viven principalmente en los cotos, como por ejemplo jabalíes, ciervos, zorros, meloncillos, conejos, liebres, comadrejas, tejones, y por supuesto el lince ibérico (Lynx pardinus).

Catalogado por la Unión Mundial por la Naturaleza (UICN) como el felino más amenazado del mundo, es probablemente la especie más emblemática en cuanto a recuperación y conservación para evitar su extinción se refiere. Además de ser fundamental para multitud de aves, Doñana es vital para la conservación del lince ibérico, debido a que la mayoría de los 250 ejemplares viven en Doñana y en Sierra Morena.

Con esto termina un post más largo de lo habitual, pero que este parque se merece debido a su importancia por albergar multitud de especies, y por lo frágil que es. Tristemente conocido por el desastre de Aznalcollar en 1998, cuando la rotura de una balsa produjo el vertido de residuos tóxicos, es también ejemplo de los esfuerzos realizados para su restauración, recuperación y conservación. Si tenéis la oportunidad de visitarlo, no lo dudéis.

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