La sexta gran extinción

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Como hablamos en el post anterior, actualmente nos encontramos en un periodo que podemos considerar de extinción masiva, la sexta de estas características en la historia de la Tierra, que está directamente relacionada con la actividad humana (y con otros factores), conocida como la extinción masiva del Holoceno. Las cinco extinciones anteriores se diferencian de ésta última precisamente en eso, en que ésta es causada por el ser humano y por otros factores naturales, y las anteriores se produjeron de forma natural exclusivamente.

Esta extinción en la que ahora mismo nos encontramos inmersos empezó hace entre 13.000 y 9.000 años, coincidiendo más o menos con el final de la última glaciación, y comprende una llamativa desaparición de especies de megafauna, y otras muchas especies de todas las ramas del árbol de la vida. Cuando la última glaciación llegaba a su fin, empezaron a extinguirse algunos animales de gran tamaño, y el ejemplo más conocido es el del mamut.

Ejemplar disecado de mamut, referente del inicio de la sexta gran extinción
Ejemplar disecado de mamut, referente del inicio de la sexta gran extinción

El ejemplo por excelencia de especie que se extinguió por culpa del hombre es el dodo. Refleja muy bien lo que hace el ser humano con lo que encuentra, ya que era un ave no voladora, endémica de Mauricio, archipiélago situado al Este de Madagascar. Esta especie no tenía depredadores naturales, por lo que no tenía la necesidad de defenderse. Al ser humano le resultaba muy atractiva y muy fácil de cazar, y eso es lo que se hizo con esta ave hasta que fue aniquilada completamente.

Como se ha dicho, este periodo de extinción es causado principalmente por el ser humano, debido principalmente a tres factores: la sobreexplotación de recursos naturales, la superpoblación humana (vamos por 7.000 millones de seres humanos y subiendo) y la destrucción de los ecosistemas.

El último ejemplar de dodo fue visto en 1662, y en aquel momento se calcula que la población humana era de 500 millones de personas aproximadamente. Ahora que somos unos 7.000 millones, y además cada vez consumimos más recursos, no resulta difícil llegar a la conclusión que los tres factores que están provocando esta extinción masiva se hayan multiplicado, por lo que podemos deducir que estamos en un momento en el que la tasa de extinción se encuentra en su punto máximo, y además sigue aumentando.

Esqueleto y ejemplar disecado de dodo, especie icónica de la extinción causada por el ser humano
Esqueleto y ejemplar disecado de dodo, especie icónica de la extinción causada por el ser humano

De hecho se calcula que la tasa de extinción actual es de 100 a 1000 veces superior que la “tasa natural” del planeta, y de 10 a 100 veces superior respecto a las otras extinciones masivas que se han dado durante la historia de la Tierra. No somos conscientes de lo que estamos perdiendo, se extinguen especies año tras año, muchas de ellas antes de ser descubiertas y catalogadas por el ser humano.

Y de las extinciones anteriores tenemos que aprender una cosa: a la Tierra no le pasa nada tal y como dice Neil deGrasse Tyson, y a la vida tampoco (bueno a las especies que se han extinguido sí, eso está claro): unas especies se extinguen, otras aparecen, y así sucesivamente, es un ciclo natural y es inevitable. El problema es cuando nosotros con nuestras actividades alteramos el ciclo.

Por culpa del ser humano han desaparecido ya muchas especies, muchas están a punto de desaparecer, y otras muchas desaparecerán en el futuro, pero como ya he dicho, a la Tierra “no le pasa nada”, ya que se recuperará (aunque las especies ya extintas seguro que tienen una opinión distinta). El problema de todo esto es que nos estamos tirando piedras a nuestro propio tejado.

Estamos alterando nuestro medio, que al fin y al cabo es el motor de la economía del ser humano. Extraemos recursos para satisfacer nuestras necesidades diarias, pero cuando terminemos estos con recursos, ¿qué vamos a hacer? Cazamos animales por partes de su cuerpo, como por ejemplo los elefantes, que mueren por la demanda de colmillos, y cuando finalmente aniquilemos a los elefantes, ¿qué vamos a hacer? (Lo suyo sería simplemente no matar elefantes y punto).

En resumen, esto es lo que le estamos haciendo al planeta
En resumen, esto es lo que le estamos haciendo al planeta

Imaginad un momento todas las especies de plantas que se extinguen por nuestra culpa, las conocidas y las desconocidas, y centrémonos en las desconocidas. ¿Qué pasa si una de estas plantas que se han extinguido tenía un compuesto capaz de curar determinadas enfermedades y los investigadores no han tenido la oportunidad de descubrirlo? Pues que básicamente nos estamos causando un daño a nosotros mismos, por eso es que nos tiramos piedras a nuestro propio tejado, y aunque no lo creamos, con el tiempo nos explotará en la cara.

Por eso debemos tratar de evitar esta gran extinción porque nos perjudica directamente, si nos cargamos la biodiversidad, al final nosotros acabaremos siendo una víctima más. Con nuevas especies la vida seguirá sobre la Tierra, pero es posible que sin nosotros.

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